DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER
Femicidio: la figura legal que ayuda a visibilizar el problema de violencia de género
Frente a las cifras alarmantes de femicidios, Mariana Villarreal, becaria doctoral en el IDEJUS (CONICET- UNC) explica la importancia de la figura legal del femicidio en Argentina y resalta el poder simbólico que tiene el derecho para visibilizar esta problemática y su raíz estructural como resultado de una construcción de género
El 17 de septiembre de 2014, Paola Acosta fue asesinada por Gonzalo Lizarralde. Aquella noche, después de una larga lucha judicial por el reconocimiento de su hija, Lizarralde iba a entregarle la primera cuota alimentaria acordada. En lugar de recibir el dinero, ella encontró la muerte. Cinco días después, su cuerpo fue hallado en una alcantarilla en la ciudad de Córdoba, junto a su hija, quien sobrevivió pese a las condiciones extremas en las que fue dejada.
La historia de Paola sigue repitiéndose cada 27 horas en Argentina. Según los datos del Observatorio “Ahora que sí nos ven”, 52 femicidios ocurrieron en el país del 1 de enero al 27 de febrero del 2025.
En 2015, la Cámara Once del Crimen de Córdoba, sentenció a Gonzalo Lizarralde a prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía y tentativa de homicidio contra su hija ¿Pero por qué no reconocían que estaba mediando la violencia de género? En la sentencia se argumentaba que “no existió una relación desigual de poder” porque ella se mostró como “una mujer fuerte, decidida” ¿Acaso reclamar por los derechos de su hija dejaba a Paola en igualdad de condiciones que su femicida? ¿Acaso ser una mujer fuerte y decidida condena a las mujeres a que las maten? Este hecho dejó entrever que, a pesar de la incorporación del agravante por violencia de género en el Código Penal en el 2012, la perspectiva de género en la justicia es necesaria y urgente.
En 2017, dos años después de la condena, gracias a lucha por el reconocimiento de la figura del femicidio, con el avance del feminismo y el movimiento “Ni una menos”, el Tribunal Superior de Justicia, decidió rectificar la condena perpetua a Lizarralde y sumó la figura del femicidio reconociendo que fue un homicidio calificado por mediar violencia de género.
Si la condena era la misma: a prisión perpetua, ¿qué cambió?
Como explica Mariana Villarreal, becaria del Instituto de Estudios sobre Derecho, Justicia y Sociedad (IDEJUS, CONICET-UNC), "en el caso Lizarralde, reconocer que Paola fue víctima de violencia de género cambiaba el discurso judicial, que construye ideas y representaciones sobre lo que se puede o no se puede hacer en la sociedad, más allá del castigo. Tiene una función pedagógica, ya que explica que la motivación del crimen fue lo que sucede habitualmente: que a las mujeres las matan por esa razón, por ser mujeres”.
Imagen: UNCiencia
Cómo surge la figura del femicidio
Un femicidio siempre es un homicidio, es decir, la muerte de una persona en manos de otra. Sin embargo, un homicidio de una mujer con fines de robo, por ejemplo, no necesariamente es un femicidio.
Si bien el término "femicidio" no se menciona expresamente en la legislación argentina, su reconocimiento se dio a partir de la reforma del artículo 80 del Código Penal mediante la Ley 26.791 sancionada en 2012. Esta modificación incorporó agravantes que penalizan de manera específica los homicidios cometidos en un contexto de violencia de género, fortaleciendo así el marco legal para sancionar estos crímenes con una condena de prisión perpetua.
Estos agravantes buscan explicitar las motivaciones por las cuales se producen estos crímenes, recepcionando diversas modalidades de femicidios. Ejemplo de ello es la incorporación de vínculo de pareja o ex pareja, haya mediado o no convivencia. Villarreal expresa al respecto, “en la práctica lo que hace es captar los femicidios más comunes porque el 80% de las mujeres que mueren a mano de un hombre, generalmente es la pareja o la expareja”.
Otro tipo se relaciona con aquellos homicidios realizados con el objetivo de castigar o destruir psicológicamente a una mujer, como por ejemplo cuando un hombre mata a sus hijos. Por último, la doctoranda explica otra modificación que incluye a otros hechos vinculados a la violencia de género y refiere a crímenes de odio por género, orientación sexual, identidad de género o su expresión. El caso de Tehuel de La Torre es un ejemplo de este tipo y marcó un precedente histórico en Argentina, ya que por primera vez la justicia Argentina reconoció un transhomicidio, es decir homicidio motivado por el odio a la identidad de un varón trans.
De esta manera, el concepto de femicidio comenzó a ser identificado en el ámbito jurídico, como respuesta a la sociedad que demandaba evidenciar esta problemática y su raíz estructural.
"Es fundamental visibilizar el femicidio como resultado de una construcción de género que se ve reflejada en ideas de masculinidad, y el derecho penal puede deconstruir esas estructuras. La prevención no puede basarse sólo en la penalización, porque llega tarde, pero es necesario reconocer que estos actos, que antes eran considerados problemas del ámbito privado, deben ser tratados como cuestiones públicas y de interés legal", afirma la becaria del IDEJUS.
Más allá de su reconocimiento legal, este término tiene una larga trayectoria. Comenzó a popularizarse en 1976 cuando la feminista Diana Rusell lo definió como "el asesinato de mujeres a manos de hombres, debido a que son mujeres", con el objetivo político de reconocer y hacer visible la discriminación, la opresión, la desigualdad y la violencia estructural hacia las mujeres, que resulta en la muerte, en su manifestación más grave.
Como plantea la Unidad Fiscal Especializada con las Mujeres (UFEM), el femicidio refunda y perpetúa los patrones que culturalmente han sido asignados a las mujeres: subordinación, debilidad, sentimientos, delicadeza, feminidad. A su vez, reproducen los estereotipos de la masculinidad asociada a la fortaleza física y al poder para controlar las vidas y los cuerpos de las mujeres, para, en última instancia, preservar los órdenes sociales de inferioridad y opresión.
Conceptualizar es politizar
Desde 2015 hasta 2023 se registraron 2348 víctimas letales de la violencia de género según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, elaborado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Según los datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, en 2024 hubo 297 víctimas de femicidios y según el último informe del Observatorio “Ahora que sí nos ven”, desde el inicio de la campaña Ni Una Menos al 31 de enero del 2025 (10 años) hubo en el país 2745 femicidios.
¿Cómo se pueden explicar tantos casos aislados? No se puede. Con su frase “conceptualizar es politizar” Celia Amorós Puente ayuda a comprender que no se trata de casos aislados y que las anécdotas dejan de ser anécdotas cuando se transforman en datos, en estadísticas.
"Es ver la dimensión estructural de esos hechos que, aunque individualmente podrían haber sido una gran novela de ‘dramas pasionales’ -y por cierto así se trataban-, en realidad son resultados de dinámicas sociales que se deben cambiar”expresa la entrevistada.
El femicidio es un término político. Es una denuncia a una sociedad patriarcal que sostiene el ejercicio de violencias como modo para controlar que las mujeres se comporten conforme a los mandatos de género, donde la razón detrás de su muerte es la de asegurar lo que se espera de ellas.
Aunque el agresor pueda estar emocionalmente alterado o sentir una herida profunda, esos factores están relacionados con las construcciones de género. Hasta no hace mucho, el "honor" de un hombre al encontrar a ‘su’ esposa con otra persona justificaba el asesinato y la pena se atenuaba por emoción violenta. Sin embargo, con el tiempo, la jurisprudencia ha ido cambiando: “Hoy, ya no debería atenuar una pena, ya que este tipo de justificaciones no solo afectaba a las mujeres víctimas de violencia física, sino que también revelaba una amenaza para todas, al convalidar los jueces las normas sociales sobre el poder y el control de los hombres sobre sus parejas mujeres”, aclara Villarreal.
Un reclamo por igualdad y protección
Frente a las cifras alarmantes de femicidios que año a año se registran, es claro que el feminismo no pide privilegios ante la Ley, sino que reclama igualdad, protección y respeto para las mujeres y diversidades. A pesar que existe en Argentina y a nivel internacional un marco jurídico y normativo que protege los derechos humanos de las mujeres “en los hechos no vivimos en las mismas condiciones, nosotros somos iguales como aspiración normativa”.
La becaria manifiesta,“el Derecho tiene que intervenir marcando estas diferencias de desigualdad de hecho que existe, para lograr mecanismos que efectivamente logren la igualdad”, y agrega, “no tiene que ver con que las mujeres seamos más débiles naturalmente, sino con las razones por las cuales nos matan”.
En Argentina, la Constitución garantiza la igualdad de oportunidades. Desde la reforma constitucional de 1994, nuestro país incorpora la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDM) dándole jerarquía constitucional. Esto proporciona un sólido argumento legal en materia de derechos e “implica que el Estado argentino puede enfrentar responsabilidades internacionales frente a cualquier intento de retroceder en los avances de derechos logrados, si adopta medidas que puedan vulnerar los derechos de las mujeres”.
Como sociedad, es fundamental seguir defendiendo estos avances para asegurar la igualdad y la no discriminación en todos los ámbitos. “Nos costó mucho demostrar que no hay una igualdad real, tenemos un avance importante y no ha sido en vano, no solamente porque están reconocidos en la Ley, sino porque yo creo de verdad que se ha hecho una tarea importante desde los feminismo en construcción y reconocimiento social”, cierra Villarreal.
Por Cecilia Agonal en colaboración con UNCiencia
Instituto de Estudios sobre Derecho, Justicia y Sociedad (Idejus), Conicet/UNC
cecilia.agonal@conicet.gov.ar
Sobre la investigación:
Tesis de maestría: “Crímenes pasionales” vs. Violencia de género: génesis y devenir.
Interpretación bajo el marco internacional de los derechos humanos.
Autora: Mariana Villarreal
No tan cuervos, podcast. Para conocer más de esta investigación se puede escuchar el podcast “No tan cuervos”, un producto multimedia creado por el Instituto de Estudios sobre Derecho, Justicia y Sociedad (Idejus). Un grupo de investigación de la UNC aborda temáticas de agenda, como la violencia de género y los estereotipos en la Justicia con el debate como punto de partida.
En el episodio n° 6 del podcast de la primera temporada, Mariana Villarreal, junto a Julieta Cena y Eugenia Gastiazoro, integrantes del IDEJUS, conversan sobre Violencia de Género a partir de sus investigaciones en este campo.
Disponible en en Spotify, Soundcloud e Ivoox.
Fecha de publicación: 26 diciembre, 2023
Si estás pasando por una situación de violencia de género, en Córdoba podés comunicarte al de forma gratuita al 0800 888 9898 - 351 8 141400 (Whatsapp) Líneas telefónicas gratuitas, disponibles las 24 hs. los 365 días del año.
También podés acercarte a la Unidad Judicial más cerca de tu domicilio o comunicarte al 4288700/01, línea directa de la Secretaría de la Mujer de la Provincia.
📞144 a Nivel Nacional