DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Derechos en retroceso: cómo se están vaciando las políticas de género en Argentina

#8M/ Agostina Copetti analiza el desmantelamiento de políticas de género, advierte sobre discursos que lo legitiman e imagina salidas desde el feminismo


Los derechos de las mujeres y las diversidades fueron avanzando paulatinamente hacia una mayor igualdad a lo largo de la historia argentina. Este progreso ocurrió fundamentalmente en las dos primeras décadas de este siglo. 
Sin embargo, con el advenimiento de Javier Milei a la presidencia, algo cambió. “Ministerio de la Mujer, ¡afuera!”, se transformó en un símbolo de la irrupción en el Estado de una mirada radicalmente diferente sobre la cuestión de géneros.
“Esta ofensiva en contra los derechos sexuales y (no) reproductivos, es parte de una agenda política que busca deslegitimar el feminismo, vaciar políticas públicas y reordenar jerarquías de género”, asegura Agostina Copetti, becaria doctoral del Conicet en el Instituto de Estudios sobre Derecho, Justicia y Sociedad (Idejus), perteneciente al Conicet y la UNC
Copetti también es abogada y adscripta de la Facultad de Derecho (UNC). Investiga este fenómeno, desde una perspectiva que cruza la sociología jurídica y las ciencias políticas.En el marco de un nuevo Día Internacional de la Mujer, nos ayuda a reflexionar sobre cómo se construyó este escenario en Argentina, ¿Cuáles son sus características y consecuencias? ¿Qué futuros pueden ser imaginados si no es a través de nuevas alianzas y estrategias?
Según se reconstruye en su trabajo, históricamente hubo un sector que se oponía activamente a los avances promovidos desde los feminismos, en particular, los derechos sexuales y (no) reproductivos, como por ejemplo el aborto. 
“Estos movimientos neoconservadores, hoy están muy ligados a los partidos políticos de derecha. Pero no fue siempre así”, describe Copetti. Por el contrario, como una corriente de fuerte raigambre religiosa, el neoconservadurismo se expresaba en integrantes de todas las fuerzas políticas.
“Después de los debates de 2018 y 2020, con la efectiva legalización del aborto, el movimiento neoconservador empezó a articularse más evidentemente con las derechas. No son lo mismo, pero convergen en este momento histórico. Esa convergencia también permite que Javier Milei llegue al poder, absorbiendo agendas, partidos políticos y dirigentes que estaban en otros espacios partidarios”, reseña la investigadora.
Agostina explica que el concepto de ideología de género permite esa confluencia. “Funciona como un significante vacío, como un aglomerante de demandas, de dirigentes, de actores que quizás en otro momento no podrían haberse coordinado”, detalla.

Construcción
Según se reconstruye en su trabajo, históricamente, tanto en Argentina como en el resto de los países de la región, siempre hubo un sector muy activo que se oponía a los avances de los derechos promovidos desde los activismos feministas, en particular, los relacionados con derechos sexuales y (no) reproductivos, como por ejemplo el aborto.
“Estos movimientos neoconservadores, que hoy conocemos como pro-vida, hoy están muy ligados a los partidos políticos de derecha. Pero eso no fue siempre así”, describe Copetti.
Por el contrario, como una corriente de fuerte raigambre religiosa, el neoconservadurismo se expresaba en integrantes de todas las fuerzas políticas.
“Después del debate del 2018 y del 2020, con la efectiva legalización, el movimiento neoconservador empezó a articularse más evidentemente con las derechas. No son lo mismo, pero convergen contingentemente en este momento histórico. Esa convergencia también permite que Javier Milei llegue al poder, absorbiendo agendas, partidos políticos y dirigentes que estaban en otros espacios partidarios”, reseña la investigadora.
Agostina explica al respecto que “el concepto de ideología de género permite esa confluencia porque funciona como un significante vacío, como un aglomerante de demandas, de dirigentes, de actores que quizás en otro momento no podrían haberse coordinado.Y bajo ese paraguas también entra lo que denominan marxismo cultural, permitiendo la articulación con la negación del cambio climático o el ataque a los pueblos originarios, por citar algunos ejemplos”.

Consecuencias
A partir de la llegada La Libertad Avanza a la presidencia, y como parte de su compromiso electoral, implementa un fuerte achicamiento del Estado y sus funciones. En este marco hay un avance sobre los derechos sociales y un específico ataque al género, con sus características particulares.
“Desde el principio, con la ley Omnibus y la Ley Bases, con su serie de reformas y derogaciones, a lo que suman las leyes posteriores, hubo un ataque a los derechos sociales. Pero en materia de género no se ha derogado absolutamente ninguna ley. El modus operandi es el desmantelamiento de las políticas públicas”, comenta Agostina.
Los tratados internacionales que tienen jerarquía constitucional, no solo hablan del derecho formal, sino que mandan a los Estados a garantizar efectivamente esos derechos. Y las políticas públicas cumplen un papel fundamental en la concreción de los derechos reconocidos legalmente.
“Entonces, lo que hizo Javier Milei desde su llegada al gobierno es no garantizar esos derechos a través de la eliminación o reducción del presupuesto destinado a esas políticas, la desjerarquización de las áreas específicas, la paralización de los programas de prevención en contra de violencia de género, las acciones en pos de una mayor igualdad laboral o las políticas de cuidado”, señala la becaria.
“Concretamente, se disolvió el Ministerio de Mujeres Género y Diversidad, se desfinanciaron programas, consejos y observatorios que brindaban datos especializados al respecto. Se canceló el plan ENIA de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia, se eliminó del DNI sin género, se desabastecieron insumos en materia de salud sexual y reproductiva. La lista de políticas que se desmantelaron es gigante. Y ahí entra la reforma laboral”, completa.
Siguiendo las investigaciones de Copetti, se puede apreciar que los retrocesos en los derechos sociales impactan especialmente en las mujeres y diversidades. La reforma laboral es un ejemplo muy importante.
“Cuando se flexibiliza el trabajo se debilitan derechos y se recortan prestaciones. Las mujeres en eso somos las más afectadas porque hay muchos estudios que muestran que somos las que más trabajo precarizado o no registrado tenemos. Además, por la división sexual del trabajo, las tareas de cuidado que el mercado y el Estado nos reconocen recaen completamente sobre nosotras”, señala.

Confluencias
Muchas de las reformas que se están llevando a cabo son presentadas como modernización. Pero ¿qué significa modernizar? “Ellos lo usan como sinónimo de innovar, mientras que, en realidad nos están devolviendo a una época histórica pasada en este sentido. Es un retroceso en términos de derechos”, explica Agostina.
En la plataforma electoral de La Libertad Avanza para las elecciones 2023 y en todos sus discursos, se proponía como modelo a seguir a la Argentina de principios de 1900. Haciendo foco en el aspecto económico, se aludía también a una sociedad que carecía de los derechos políticos y sociales que se conquistaron en el último siglo.
Frente al interrogante de si sería posible llevar a cabo una reforma neoliberal como está sin ir en contra de los derechos sociales, de las mujeres y de las diversidades, Agostina es categórica. “Leyeron a Marx, leyeron a Gramsci a Hayek. Saben muy bien que el sistema no es netamente económico, es también cultural, tiene un montón de otras esferas que están interconectadas y que una sustenta la otra. Entonces claramente este modelo económico necesita un cambio en lo cultural, político, social y hasta de sujeto político”.
Haciendo un análisis sobre cómo se tejen estos discursos, aceptados por gran parte de la sociedad, Agostina asegura que “cierran a la perfección porque asocian su modelo a significantes muy poderosos como modernización, vida, familia, libertad y, en esas mismas palabras, siempre las mujeres feministas como el enemigo. El discurso cierra y va calando en las subjetividades”.
“El neoliberalismo es una racionalidad que cala en las prácticas, en el modo de pensar. Que lo último y lo primero que yo vea en mi día sea el celular es una práctica y una performatividad en que no es tan consciente pero habla de una forma particular de organizar la vida y el trabajo. Construye un sujeto político más individualizado, atomizado, acompañado por un boom de las redes sociales; que claramente es previo a la llegada de Javier Milei pero que la posibilita”, reflexiona Agostina.

Reconfiguraciones
En todo este panorama, ¿a dónde queda ubicado el feminismo? “Creo que hay una necesidad de rearticulación. En un momento de desmovilización, donde venimos hablando que hay un sujeto político totalmente atomizado pienso en la importancia de reconstruir el lazo social que, muchas veces, no se da necesariamente desde los puntos en común sino desde las insatisfacciones”, reflexiona la investigadora.
Se hace necesario, entonces, empezar a pensar con qué sectores existen insatisfacciones comunes y articularse con espacios que quizás antes no se habían encontrado, pero pueden hacerlo a la luz de este contexto particular.
“No tengo una respuesta definitiva, tenemos que ser creativas. El movimiento feministas lo sabe, lo conoce, es parte de su experiencia. Quizás signifique en muchos momentos que la bandera principal no sea una demanda propia, sino embanderarnos bien fuerte contra, no sé, la reforma laboral, por ejemplo. Recuperar estas insatisfacciones de las que hablábamos como punto de cohesión”, imagina Agostina.
Sin embargo, la investigadora rescata la experiencia de La Libertad Avanza como una posible fuente de aprendizaje. “Está bueno aprender del adversario y de la propia experiencia, no tenemos que abandonar los espacios partidarios”.
En el caso de la Libertad Avanza, señala que tiene una muy corta existencia. Se creó en 2021 y obtuvo 2 bancas en la cámara de diputados. Dos años después Javier Milei llegó a la presidencia, democráticamente, a partir de esa misma estructura partidaria.
Por su parte, las reivindicaciones del movimiento feminista tuvieron resultados concretos a partir de la partidización, cuando el Frente de Todos las incorpora en su plataforma electoral en 2019. Fue así cómo se llegó a tener, por ejemplo, un Ministerio de Mujeres, Género y Diversidades, entre otras cosas.
“Aunque nuestra democracia sea débil, aunque nos dé un montón de dudas de cómo llegar a espacios de representación, no tenemos que dejar de formar parte de esas estructuras, porque, como vemos, todavía son medios para conseguir cambios concretos”, expresa la becaria.
Finalmente, Agostina señala que el desafío fundamental de los feminismos en Argentina hoy, consiste en volver a conectar la cuestión de derechos de género con la de los derechos sociales y laborales.
“La autonomía económica, el empleo con derechos y la política de cuidado, no son demandas accesorias, sino condiciones materiales de la vida, indispensables para que exista una igualdad sustantiva.”
“No solo como estrategia política actual, sino también como una recuperación del sentido histórico que tiene esta fecha. El 8M empieza siendo como una disputa de una lucha de trabajadores por condiciones condiciones dignas de vida y de trabajo. Es un buen momento para volver a levantar esas banderas y resignificarlas” concluye.


Agostina Copetti es Abogada (UNC), Becaria doctoral del CONICET en el IDEJUS (CONICET-UNC), Adscripta de Sociología Jurídica en la Facultad de Derecho (UNC) docente invitada en la materia opcional “Litigio Feminista”. Integra el Programa de Género, Derecho y Sociedad (GeDeS). Su tema de investigación es «Política sexual: discursos y resistencias político partidarias en Córdoba entre el 2017 y el 2023». En el trabajo se pretende indagar y conocer los diferentes posicionamientos al interior de los partidos políticos respecto de los derechos sexuales y (no) reproductivos. De este modo, se busca dar cuenta del contenido discursivo que motiva y argumenta las posiciones políticas reactivas y los grados en que se consolidan.

Por Mariela López Cordero en colaboración con UNCiencia
Instituto de Estudios Sobre Derecho, Justicia y Sociedad (Idejus)
mlopezcordero@conicet.gov.ar